viernes, 17 de diciembre de 2010
Publicite aquí
-Entregame la cola
-Mira que esta calentita
-Mientras no tenga muchos gases esta todo bien
-Jajaja... son 5 pesos ;-)
-Acá tenés, ¡nos vemos pronto!
Así terminaba el diálogo con la dueña del kiosco de a dos cuadras cuando le fui a comprar una Talca sabor cola, claro por supuesto cualquier lector podría haberle rebuscado un doble sentido que yo nunca quise imponer a esta conversación, pero con las mentes retorcidas que nos inculcó "Bailando por una necesidad", ya todo vale.
Ahora que la pienso no me gusta la Talca cola, la detesto, pero que le voy a hacer, si la mina esta tiene menos sabores de gaseosas que la heladeria Grido en sabores de helados, si no era de cola, tenía para elegir de limón, de jamaica o tamarindo y no estoy con tiempo para probar cosas nuevas, como aquella vez que compré las nuevas Lays de orégano de quince pesos y me plante con mas de la mitad del paquete.
A esta altura ya me pregunto para que puta quería la gaseosa, lo cierto es que no tenía con que acompañar la cena y el Villavicencio no me cabe, pero así y todo después recordé que arriba de la heladera tenía bastantes sobrecitos de Tang naranja-mango para un año bisiesto completo, y con el sabor naranja-mango de los jugitos en polvo no se jode. Basta, listo, no llevo ni 30 renglones y ya estoy promocionando marcas a lo loco inconscientemente, debo aflojarle al zapping y pensar por mi mismo, porque esta nota no esta llevando a nada, solo esta llevándome a un círculo vicioso imparable de marketing, tan vicioso como probar el nuevo... ¡Aahh!.
Mejor la dejo acá y les doy un consejo: estás vacaciones si van a disfrutar y despejarse, háganlo también de la TV, Internet o lo que sea porque esta invasión de publicidad que se esta viniendo poco a poco se viene fea para el año que viene, yo se lo que te digo, yo no jodo.
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