martes, 23 de noviembre de 2010

Nadie toma fotografías que no quiere recordar




Nadie toma fotografías tristes que no quiere recordar. ¿Y la policía científica? ¿Y los botones de EDEMSA y Obras Sanitarias? ¿Y los acosadores sexuales? ¿Y Candela?. Bueno, mejor especifico desde ya que me refiero a que nadie toma fotografías tristes familiares que no quiere recordar.
Seguramente nuestro album de fotos familiar está lleno de imágenes en las que apreciamos a cada integrante posando en verano junto a la playa sonriendo, seguro tenemos alguna que otra imagen en la que aparecemos todos en una mesa para año nuevo mirando al flash, sonriendo (Y algun que otro pasmado cerrando los ojos. Justo en el segundo de la foto se les ocurren cerrar los ojos la re puta madre que los pario, la re concha de la lora), o seguro tenemos la clásica foto en un pelotero que despues 4 horas y media sudando coca-cola y panchitos nos sentamos a comer la torta y aparece nuestro amigo gordito a un costado de la mesa levantando el pulgar y con la otra mano agarrando una empanada, mientras le chorrean las gotas de transpiración por el rostro hipercolorado. ¡Wishky!.
En fin, lo único que me queda para decir es que estoy enorgullecido de saber que mi generación fue la última en palpar el papel de fotografía como algo cotidiano, o en tomar un rollito de fotos negativas, tal como hoy lo podemos encontrar en algun cajón de cada casa dentro de albums, y no en pen-drives, CDs o discos duros en los que lo único que podemos ver es una sonrisa formada por unos y ceros... simplemente me quedo con el amarillo rojo y azul de la imprenta.

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